Sobre mí

El porqué de este blog

Hace casi tres años mi vida cambió de la noche a la mañana, o de la mañana a la tarde, cuando un médico me preguntó en un pasillo de urgencias del hospital donde hacían pruebas a mi pareja, que si sabía lo que era la metástasis. Creo que sobran las explicaciones. A partir de ahí un remolino se adueñó de mi cabeza y de mi cuerpo y comenzó una nueva vida, o más bien una transición hacia nuestra nueva vida.

Durante esa transición aprendimos un montón, los dos, nuestras pequeñas y mucha gente a nuestro alrededor, pero sobre todo nosotros, que en realidad éramos los más golpeados.

El resumen de estos dos años y medio de transición, del aprendizaje de este tiempo, es que la vida debe vivirse siempre con alegría, con optimismo, mirando hacia adelante y nunca  hacia atrás porque el pasado ya no está y no se puede cambiar. Seguro que suena a tópico y frases manidas pero es verdad que hay que sacar enseñanzas del pasado pero no agarrarse a él, hay que asumir que la vida cambia, que nada es estable y mucho menos eterno. La pena es que para darnos cuenta de eso tenga que llegar la desgracia a nuestras vidas.

Este periodo de transición nos fue preparando poco a poco, a él para morir y a mí para sobrevivir.

Ahora ya ha llegado esa nueva vida, la suya no sabemos donde y la mía sin él.

La preparación me ha servido de mucho, pero eso no evita que este periodo de duelo continúe ahora de una manera más real y dura. Y siento que necesito pensar, escribir, ordenar ideas y reflejarlas en algún lugar para poder releerlas cuando las necesite y, quien sabe, para que alguien las lea y encuentre consuelo, comprensión o soluciones.

Ojalá nos sirva a muchos